04
Oct
07

Paseo por el Cairo

Hace tiempo encontré esto navegando por la red, la verdad, es bastante interesante, pues nos quita, un poco, la visión idealizada que algunos tenemos de Egipto y, especialmente, de su capital 🙂

Una vuelta en taxi por la capital de Egipto, entre coches, ruidos de bocinas y beduinos a caballo.

Desde el duodécimo piso de nuestro edificio se ven los tejados de El Cairo, multitud de ventanas, antenas parabólicas y algún que otro cartel publicitario cuyas letras zumban como pájaros sobre un cielo contaminado.

Más abajo, en las calles invisibles, transitan coches, pequeños autobuses, carros de caballos, motocicletas y, sobre todo, taxis. Circulan día y noche, son como tropeles en blanco y negro, de metal y plástico, que han sido reparados y vueltos a montar infinidad de veces en patios traseros y calles secundarias. Están por todas partes, en cada esquina de la ciudad y a ambos lados de la marca de la calzada.

La parte trasera del taxi está cubierta de polvo y suciedad. Los asientos están desgastados, la cubierta de plástico negra está roída por la zona de los apoyos y deja al descubierto un relleno indefinible y de color marrón. Es uno de los numerosos taxis que presta sus servicios desde hace ya varias décadas por las calles de El Cario. El guardabarros izquierdo no se corresponde con el modelo y tiene tantas manchas de herrumbre que ni siquiera merece la pena intentar arreglarlo.

El taxista es un hombre joven, como máximo de unos veinticinco años. En lugar de los cantos coránicos que escuchan sus colegas de más edad, él prefiere la música árabe. En comparación con el estado de su vehículo, el radiocasete es asombrosamente nuevo. Ha girado todos los botones hasta que ha dado con una emisora en lengua inglesa con canciones británicas. Quizá pretende hacerme un favor así; seguro que es una buena razón para subir un poco el precio de la carrera.

Es más de medianoche y estoy de camino al lugar donde he quedado con unos amigos de la escuela de idiomas, el Bazar Khan al Khalili. Me doy cuenta de que se trata de un mal momento, porque la calle del 26 de julio está totalmente congestionada. Estamos atrapados en una nube de humos y cláxones. El intento del taxista de serpentear entre las filas de coches tocando la bocina y haciendo señas concluye detrás de un taxi que ha realizado la misma maniobra y que tampoco puede avanzar.

La bocina es el medio por antonomasia para llegar a acuerdos en El Cairo. Pueden encontrarse de todas las formas posibles, desde el modelo estándar hasta las superbocinas polifónicas trucadas, que gritan inesperadamente desde un coche que, por lo demás, está bastante venido a menos.

Alguien me contó que existe una forma de idioma secreto entre los conductores cairotas, diferentes códigos de bocinas con los que se puede saludar o insultar al vecino del coche de al lado. Ya no recuerdo la diferencia de las secuencias, pero el tono que emitían los coches que me rodeaban sonaba bastante agresivo.

El aire en los vehículos se vuelve cada vez más denso y huele mucho a gasolina. Intento bajar la ventanilla, pero este taxi no tiene manivela, si bien la manilla de la puerta sí funciona. El conductor se ha dado cuenta de mis esfuerzos y como al fin y al cabo no nos podemos mover, sale a buscar las pinzas del maletero y baja con ellas la ventanilla. El aire que viene de fuera tampoco es muy fresco pero al menos se mueve un poco.

Sobre los techos de los demás coches contemplo las fachadas de los edificios, ennegrecidos por el hollín, la ropa blanca y de colores que revolotea desde las cuerdas de las ventanas. Pienso en el beduino que, una de las primeras veces que cogí un taxi, se paró de repente sobre su caballo en un cruce a lado de nuestro taxi. El conductor y él intercambiaron un par de palabras amables y cuando los guardias de tráfico finalmente empezaron a hacernos señas, el beduino golpeó al caballo con los talones en los costados y el taxista volvió a pisar el acelerador: durante un instante el jinete galopó por mitad de la carretera a la altura de nuestros ojos, al lado del taxi, antes de desaparecer riendo y haciendo señas por el espejo retrovisor.

El atasco fue descongestionándose paulatinamente tras varios semáforos. Mañana, las próximas semanas y siempre será así: parar, seguir, tocar la bocina, acelerar, tocar la bocina, frenar y volver a tocar la bocina. Pronto podré explicarle al taxista en árabe que tengo que girar a la izquierda al final de la calle, bajo el puente, para llegar a la escuela; y a menudo, él repetirá la frase en perfecto inglés.

Aquí, en El Cairo, uno se puede hacer taxista por muchas razones, todo tipo de gente circula por las congestionadas calles de El Cairo. Pienso en Khaled al-Khamissis Taxi – Hawadit al-mashawir (idioma taxi) en las diferentes voces de los taxistas cairotas que contiene el libro. Su aspecto e historias vitales, a menudo tan insólitos.

Desde el duodécimo piso de nuestro edificio no pueden verse muchos de los taxis, sólo pueden oírse. Forman parte de la maraña de ruidos que envuelve toda la ciudad veinticuatro horas al día. No es fácil escapar. En El Cairo no existe el silencio, sólo la ocasional ausencia de ruidos.

LINK: Café Babel

25
Sep
07

Museo Champollion y de las Escrituras

El que fue el museo de los jeroglíficos de Figeac, en el sudoeste de Francia, conocido como Musée Champollion es ya, desde el pasado fin de semana, también el Museo de las Escrituras del Mundo y aspira a ser el único de este tipo no sólo en Francia, sino también en Europa. Pues ya no se dedicará a la historia y estudio de los jeroglíficos (de ahí su nombre, en honor al descubridor del significado de los jeroglíficos mediante la piedra Rosetta), sino también al surgimiento y desarrollo de las escrituras del mundo.

En cuatro pisos, más de 2.000 metros cuadrados de superficie y un edificio completamente remodelado y en cuya fachada aparecen letras de los diversos sistemas de escritura del mundo, la colección nos conduce ahora por más de 5000 años a través de la historia de las escrituras.

En la página web oficial del turismo francés podemos leer:

Si ya existían museos dedicados a la imprenta y a la caligrafía, éste es el primero dedicado a la escritura en su globalidad. Está constituido por la casa donde nació así como por una finca del siglo XIII, representando en total un espacio de 1000m2, verdadera mezcla entre estilo medieval y arquitectura contemporánea.
Este lugar será dedicado a su asombrosa vida y a sus mayores descubrimientos sobre los ritos funerarios egipcios y a la escritura a través de los continentes y de las civilizaciones, desde su nacimiento en Mesopotamia hasta la revolución del lenguaje digitalizado.
Los visitantes podrán admirar una tabla pictográfica de 5000 años, unas copas de cerámica llevando inscripciones mágicas, y también una Biblia políglota del siglo XVII.

Para más información: Figeac – Musée Champollion et des Écritures

23
Sep
07

El misterio del solitario

Cuando leí el título, inmediatamente pensé en una persona, un hombre, que vive en soledad o que le gusta sentirla… Y seguí pensándolo cuando vi la portada del libro, en el centro se aprecia un hombre sentado en una silla en medio de una isla… Claro, no me dio por pensar en las cartas que rodeaban al hombre del dibujo pudieran tener algún significado, y tampoco caí en el solitario como juego de cartas… Menos mal que no me quedé en la tapa… 🙂
“El misterio del solitario”, de Jostein Gaarder, podría considerarse como una metáfora acerca de qué es la vida, quiénes somos y si existe el destino.

Hans Thomas y su padre deciden hacer un viaje a Atenas, desde su Noruega natal, en busca de la madre del chico. Por el camino, sin embargo, un misterioso enano le da al protagonista una pequeña lupa y, pocas horas después, un curioso panadero le regala un diminuto libro metido dentro de un panecillo… Este libro hilará toda la historia…
El viaje, por tanto, se va realizando con diversas reflexiones filosóficas y con la lectura del “libro del panecillo”…
Quién sabe, quizás el destino sea una coliflor que crece por igual en todas las direcciones o que las generaciones se suceden, pero por el mundo viaja un bufón que nunca es devorado por el tiempo… 🙂

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Leyendo (de forma no oficial):
-El Mundo de Sofía, de Jostein Gaarder

-La ruta prohibida y otros enigmas de la historia, de Javier Sierra

23
Sep
07

Egyptian Madness

21
Sep
07

Sin noticias de Gurb

Libro cortito, fácil de leer, apenas hora y media (por tanto, no muy adecuado para ser la única lectura en una noche de insomnio 🙂 ) y totalmente absurdo, lo que supone un tono totalmente humorístico.

Dos extraterrestres, Gurb y el protagonista, llegan a la Tierra, concretamente a la Barcelona preolímpica, con una misión que cumplir. Su capacidad para transformarse les permite adoptar en numerosas ocasiones el aspecto de personajes que van desd el conde-duque de Olivares a Marta Sánchez pasando por Unamuno. Sin embargo, Gurb se pierde, por lo que el protagonista se queda “sin noticias de Gurb”.

Aquí un fragmento:

10:40 Me curso las heridas con agua oxigenada. Estoy tan llego de magulladuras que me transformo en Tutmosis II y así me ahorro el trabajo de ponerme vendas”.

Libro disparatado de Eduardo Mendoza, simple y perfcto para pasar un buen rato 🙂

LINK: Página oficial de Eduardo Mendoza

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Leyendo (de forma no oficial):
-El Mundo de Sofía, de Jostein Gaarder

-La ruta prohibida y otros enigmas de la historia, de Javier Sierra

18
Sep
07

James Morrison

Mi nuevo descubrimiento.

Había oído la canción “You give me something” pero poco más allá que de la televisión o teniendo la radio de fondo. Sin embargo, hace un par de días, leyendo una entrevista realizada a Hombres G (que, por cierto, hoy han sacado su nuevo disco) vi que ponían bastante bien a este muchacho, ahora, por lo visto “el cantautor británico de moda”. Pero no me ha pasado lo mismo que con su predecesor James Blunt, Morrison me ha gustado bastante.

En Los40.com podemos leer un breve artículo publicado a finales del pasado 2006, en el que se afirma que:

Una juventud conflictiva en la ciudad inglesa de Rugby y reconocidas influencias de grandes de la música negra como Otis Redding, Marvin Gaye o Wtevie Gonder son otros de los datos que figuran en los textos promocionales del artista. “Me encanta la crudeza de ese tipo de música, la emoción. Eso es lo que yo quería aprender, cómo ofrecer emoción”. comenta un James Morrison que reconoce que en sus primeras grabaciones intentó imitar a sus ídolos antes de darse cuenta de que “cualquier hombre blanco ingles que intente cantar exactamente como Otis Redding va a parecer estúpido. De modo que yo necesitaba encontrar mi propia forma de transmitir sentimiento”.

Eso sí, más que “You give me something” me gusta esta canción: “Wonderful world”

Web oficial de James Morrison

17
Sep
07

Librophiliac

Todos tenemos algún lugar que nos lleva a una realidad mágica, paralela, donde podemos encontrar historias que nos transportan… Para algunos, son los castillos, debido a su noble historia o a sus torres que se desmorona. Para otros, fábricas abandonadas. Sin embargo, para otras personas (entre las que me incluyo) son las bibliotecas. Para los de este proyecto, Curious Expeditions, también. De forma que en su web han recopilado algunas de las bibliotecas más bellas del mundo. Y, como ellos dicen, balda tras balda, estantería tras estantería, no hay nada más mágico que una bella y antigua biblioteca.
Aquí un par de fotos:

Abbey Library St. Gallen, Suiza

Biblioteca Angelica, Roma, Italia

TODAS LAS FOTOS EN: Librophiliac Love Letter: A Compendium of Beautiful Libraries

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Leyendo (de forma no oficial):
El misterio del solitario, de Jostein Gaarder

El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder




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Saim dijo que no cambiaría nada saber que la escritura, que cualquier texto, no trata de la vida sino del sueño, por el mero hecho ser ser escritura
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora. Proverbio hindú